¿Por
qué busca uno el placer y descarta el dolor? Porque uno piensa que el placer
es más conveniente, ¿no es así? El sufrimiento es doloroso. Usted quiere aferrarse
a uno y evitar el otro. ¿Por qué? Evitar el dolor es un instinto natural,
¿no? Si yo tengo un dolor de muelas, quiero evitarlo. Quiero dar un paseo que
es placentero. El problema no radica en el placer y el dolor, sino en el eludir
uno u otro. La vida es ambas cosas, placer y dolor, ¿no es cierto? La vida es
tanto oscuridad como luz. En un día como éste hay nubes y brilla el sol; luego
están el invierno y la primavera; son parte de la vida, parte de la existencia.
¿Pero por qué debemos evitar lo uno y aferramos a lo otro? ¿Por qué
nos adherimos al placer y escapamos del dolor? ¿Por qué no vivir simplemente
con ambos? En el momento que usted quiere eludir el dolor, el sufrimiento,
comienza a inventar escapes, cita al Buddha, al Gita, va al cine o inventa creencias.
El problema no se resuelve ni por el dolor ni por el placer. De modo que no se
aferre al placer ni escape del dolor. ¿Qué sucede cuando se aferra al placer?
Usted queda atado, ¿no es así? Y si algo ocurre con la persona a la que está apegado,
o con su propiedad, o con su opinión, usted está perdido. Entonces dice que debe
haber desapego. No esté apegado ni desapegado; sólo mire los hechos, y cuando
usted comprende los hechos, entonces no hay placer ni dolor; simplemente existe
el hecho.